Fibromialgia y Síndrome de sensibilización central
Lidocaína intravenosa en el tratamiento de fibromialgia y fatiga crónica

Lidocaína intravenosa en el tratamiento de fibromialgia y fatiga crónica

La lidocaína es un anestésico local que se utiliza desde hace años en el tratamiento de pacientes con dolor crónico de carácter neuropático, central y periférico, como la neuralgia postherpética, síndrome de dolor regional complejo, dolor posquirúrgico persistente, neuropatía diabética y  también en pacientes con fibromialgia  y síndrome de fatiga crónica.

La lidocaína actúa bloqueando los canales de sodio en la membrana celular neuronal  que como se sabe influyen en la patogénesis de diversos trastornos de dolor crónico. Además, la lidocaína modula o inhibe otros canales, entre ellos el calcio, el potasio, receptores  muscarínicos y glicinérgicos, la liberación de opioides endógenos y ATP, y la producción de neuroquininas y tromboxano A2, que pueden explicar el efecto analgésico de la lidocaína.

Además de su uso como anestésico local para procedimientos quirúrgicos y por vía intravenosa, también se puede utilizar de forma tópica en cremas o parches (Versatis® indicado en la neuralgia postherpética) y de forma oral, Mexiletina (utilizado también como antiarrítmico, pero no comercializado en nuestro país).

Se lleva utilizando durante años en las unidades de dolor en pacientes con diagnóstico de fibromialgia y fatiga crónica. Se administra por vía intravenosa en sesiones repetidas durante 2-3 semanas (6-10 sesiones que duran 60-90 min cada una) y se necesita control de constantes vitales. Los pacientes con arritmias tienen que ser valorados antes de su realización porque puede estar contraindicado. Suele tolerarse bien y carece de efectos secundarios. La mejoría suele durar semanas o meses, aunque no todos los pacientes con este diagnóstico responden al tratamiento. En los pacientes con mejoría del dolor generalizado y del cansancio se puede repetir el tratamiento 1 -2 veces al año.