Fibromialgia y Síndrome de sensibilización central

Todo dolor tiene siempre un componente psicológico.

En el caso de la Fibromialgia es una afección que se caracteriza por dolor generalizado. De hecho la definición dada por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor es: “El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma.”

Cuando el dolor se hace crónico puede tener un impacto devastador en todos los aspectos vitales de la persona que lo sufre: Socialmente, porque se tienen que disminuir las relaciones sociales conamigos y allegados. Laboralmente, puede llegar a afectar a la capacidad de trabajar, produciendo un sentimiento de inutilidad y problemas económicos. En las relaciones de familia y de pareja, porque no se pueden cumplir las expectativas de nuestros seres queridos. Surge entonces la necesidad de construir una nueva forma de vivir, en la que tenga sentido la existencia de un dolor que no se puede evitar y en la que podamos dar cabida a sensaciones corporales más positivas y superar el día a día. En el caso de la fibromialgia además del dolor y sus efectos adversos para la persona, aparecen otra serie de síntomas psicológicos como:

  •  Depresión
  • Trastornos del sueño
  • Cambios de humor
  • Problemas de concentración y de memoria

La terapia cognitivo-conductual, la reestructuración, la terapia racional emotiva, pueden ayudarle a enfrentarse a sus pensamientos y sentimientos de forma racional y de manera más eficaz.  La relajación, el biofeedback, la respiración puede permitirlos continuar con su vida de manera más saludable. Técnicas de asertividad y un entrenamiento en habilidades sociales también pueden permitirle enfrentarse a los cambios sociales derivados de las nuevas limitaciones asociadas a la enfermedad Distraerse del dolor es otro gran consejo; pero realizarlo no es nada fácil y puede necesitar un entrenamiento profundo que requiere de técnicas psicológicas especiales.

El tratamiento psicológico es una herramienta necesaria para mejorar la calidad de vida de las personas con fibromialgia.