Fibromialgia y Síndrome de sensibilización central
Estimulación Transcraneal en Fibromialgia

Estimulación Transcraneal en Fibromialgia

Las técnicas de estimulación cerebral han generado un gran interés en las últimas décadas como prometedoras herramientas para explorar funciones corticales humanas y para el tratamiento de enfermedades neurológicas.

Existen técnicas no invasivas como la estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) y estimulación eléctrica transcraneal directa (tDCS) con prometedores resultados que son de fácil aplicación y sin efectos secundarios conocidos, debido a que permiten la modulación y excitabilidad de la actividad cortical, a través de la superficie craneal y de forma indolora.

La estimulación eléctrica transcraneal (tDCS) es una forma no invasiva de neuroestimulación que administra un tipo de corriente de muy baja intensidad de forma constante a nivel cerebral mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo del paciente a nivel frontal y temporal. El protocolo actual consiste en 10 sesiones de 20 minutos cada una. Aunque no se conocen los mecanismos exactos mediante los cuales el tDCS proporciona alivio del dolor, se ha demostrado que este método altera la conectividad funcional entre las regiones cerebrales que rodean el electrodo estimulante.

Los investigadores creen que tDCS alivia el dolor al provocar cambios en la organización de la corteza cerebral, especialmente las áreas de la corteza motora y la corteza somatosensorial primaria, que afectan el patrón normal de actividad neuronal.

Diversos estudios han encontrado resultados prometedores en pacientes que sufren fibromialgia, aunque los resultados no son extensibles a todos los pacientes.

La estimulación magnética transcraneal (TMS) es otra técnica de estimulación cerebral focal, indolora y no invasiva que sigue los principios fundamentales de inducción electromagnética, donde al pasar una corriente eléctrica a través de una bobina se genera un campo magnético. De esta forma al colocar la bobina de estimulación tangencialmente sobre el cráneo, se genera un campo magnético que a su vez induce una corriente eléctrica intracraneal paralela y de dirección inversa que estimula focalmente la corteza cerebral. La magnitud del campo eléctrico y de la corriente producida dependerá de la proporción de cambio del campo magnético. Cuando la bobina se sitúa sobre la corteza primaria motora y se aplica una intensidad adecuada, se obtiene una respuesta motora en la mano contralateral a la corteza estimulada. Esta respuesta motora o potencial motor evocado a su vez es recogido y potencialmente medible por un sistema de electromiografía estándar.

Los beneficios de la estimulación transcraneal han sido descritos en varios estudios en pacientes con dolor crónico, como en casos de pacientes  tras sufrir un accidente cerebrovascular (ictus) o lesión de la médula espinal y dolor crónico asociado con otras afecciones, como fibromialgia, dolor visceral, migrañas, síndrome de dolor regional complejo (CRPS) y dolor de miembro fantasma (una afección que afecta a pacientes que, por ejemplo, han sido sometidos a amputación traumática de una extremidad).